¿Qué es el etiquetado energético? Todo lo que debes saber acerca de la nueva normativa

El aumento de la conciencia ambiental se ha trasladado también a los hogares, donde combatir el derroche mediante acciones inteligentes es ya un hábito para gran parte de la población.

En este sentido, la eficiencia en la vivienda ha adquirido un papel relevante en los últimos años, influyendo en nuestras decisiones de compra. En el caso de los electrodomésticos, su consumo energético es uno de los factores determinantes a la hora de optar por uno u otro.   

Las etiquetas de eficiencia energética que encontramos en cada producto nos permiten diferenciar los aparatos según su consumo. Más allá de los beneficios económicos, cada partícula de energía que ahorramos contribuye a la mejora del medioambiente.

 

Nueva escala energética

 

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) impulsó, a principios de 2021, un nuevo etiquetado energético de electrodomésticos, en respuesta a los nuevos métodos de ensayo sobre el consumo de estos aparatos.

El nuevo etiquetado de productos eléctricos elimina las clases energéticas A+, A++ y A+++, volviendo a una escala de clasificación que va de la A a la G, donde la A clasifica a los productos de menor consumo y mayor eficiencia energética, y la G engloba a aquellos de mayor consumo y menor eficiencia energética. De esta forma, las etiquetas mantienen siete clases de eficiencia energética. Este cambio facilita la comprensión y la comparación de los dispositivos, al categorizarlo de forma clara y sencilla.

Así, frigoríficos, congeladores y vinotecas, lavadoras y lavasecadoras, lavavajillas y pantallas electrónicas (incluidos monitores y televisiones) cuentan ya con el nuevo etiquetado, mientras que las fuentes de iluminación se sumarán a la nueva clasificación a partir del 1 de septiembre.

 
¿Qué novedades incorpora el nuevo etiquetado?

 

Además de simplificar la lectura, la nueva clasificación energética responde a los cambios en los métodos el cálculo de la eficiencia. En el caso de las lavadoras, la eficiencia se calcula según el consumo energético por cada 100 ciclos en vez de cada año. Esto supone una representación más fiel de cómo solemos utilizar la lavadora, a la vez que proporciona una idea más clara de su eficiencia. En cuanto a los frigoríficos, la eficiencia se determina en base al consumo Kw/año, pero con nuevas condiciones o rangos. Además, ahora el consumo de agua se calcula por ciclo, lo que también ofrece al consumidor una idea más precisa de la eficiencia de su lavadora.

Las nuevas etiquetas, en contraposición a las anteriores, incorporan información adicional a través de pictogramas. Más allá de informar acerca del consumo eléctrico, también aportan datos sobre el agua utilizada por ciclo de lavado, la capacidad de almacenamiento o la cantidad de ruido emitida, entre otros. 

Al mismo tiempo, integran un código QR con el que podemos acceder a través del smartphone a las características y datos específicos de cada modelo dentro de una nueva base de datos a escala europea denominada EPREL (European Product Database for Energy Labelling).